¿Puede una comunidad
de laicos formada en la fe convertirse en una verdadera ayuda para el párroco
sin sustituir su ministerio? La segunda entrega de esta
serie sobre el Camino Neocatecumenal parte de una afirmación central del
Concilio Vaticano II: el sacerdocio común de los fieles y el sacerdocio
ministerial participan del único sacerdocio de Cristo, se distinguen
esencialmente y, al mismo tiempo, están ordenados el uno al otro. Desde esta
clave, el artículo muestra cómo la formación prolongada de los bautizados puede
favorecer una colaboración apostólica estable en la evangelización, la
catequesis, las familias y el acompañamiento de quienes se han alejado de la
fe. Todo ello dentro de una relación eclesial precisa: el párroco conserva
su responsabilidad pastoral y los laicos colaboran desde la misión propia
recibida en el Bautismo. La
belleza de una parroquia que vuelve a engendrar cristianos
El Camino Neocatecumenal,
hijo del Concilio Vaticano II: su aportación a la renovación parroquial, a la
complementariedad entre el sacerdocio común y el ministerial y a una Iglesia
evangelizadora y sinodal.
II.- Dos sacerdocios, una sola misión: Una ayuda
preciosa para el párroco
(Complementariedad sacerdotal y
corresponsabilidad)