¿Cómo puede una
parroquia dejar de ser una suma de personas anónimas o de grupos desconectados
y convertirse verdaderamente en una comunidad de comunidades?
Esta tercera entrega estudia la aportación del Camino Neocatecumenal
desde una de sus experiencias pastorales más características: pequeñas
comunidades donde los bautizados aprenden progresivamente a vivir la
fraternidad, transmitir la fe en la familia, celebrar la Eucaristía y asumir
una pertenencia parroquial cada vez más madura. El objetivo no consiste
simplemente en multiplicar grupos dentro de la parroquia, sino en formar
cristianos cuya vida comunitaria llegue a enriquecer al conjunto. Desde el
Magisterio, el Derecho Canónico y el Estatuto definitivo del Camino, el artículo
presenta esta experiencia como un modelo pastoral de referencia para
desarrollar la parroquia como auténtica comunidad de comunidades, sin
romper su unidad eclesial.
La
belleza de una parroquia que vuelve a engendrar cristianos
El Camino Neocatecumenal,
hijo del Concilio Vaticano II: su aportación a la renovación parroquial, a la
complementariedad entre el sacerdocio común y el ministerial y a una Iglesia
evangelizadora y sinodal.
III.- De la pequeña comunidad a la parroquia como
comunidad de comunidades
(Fraternidad, familia, Eucaristía y
comunión parroquial)