Impedimentos matrimoniales: parentesco, edad y otros casos especiales
Serie: Expediente
matrimonial canónico explicado paso a paso
Entrega 15
A veces, durante
el expediente matrimonial, aparece una frase aparentemente sencilla: “Hay un
detalle, pero no creemos que tenga importancia”.
Y ese “detalle”
puede ser muy distinto: Los novios son parientes, uno de ellos es menor, una
parte no está bautizada, hubo un matrimonio anterior, existe adopción, una
persona recibió órdenes sagradas, emitió votos religiosos o aparece una
situación familiar que debe estudiarse con especial cuidado.
En el expediente
matrimonial, estas cuestiones no deben tratarse con alarma, pero tampoco con
ligereza.
La idea central de
esta entrega es clara:
Un impedimento
matrimonial no es una dificultad cualquiera; es una circunstancia prevista por
el derecho que puede hacer que una persona no pueda contraer matrimonio
válidamente.
El canon 1073 CIC
lo expresa diciendo que el impedimento dirimente inhabilita a la persona
para contraer matrimonio válidamente.
Por eso, cuando
aparece un posible impedimento, no estamos ante un simple trámite
administrativo. Estamos ante algo que puede afectar directamente a la validez
del matrimonio.
Los impedimentos
hacen referencia a la mera eficacia jurídica de dicho consentimiento. No afectan
a la capacidad de los contrayentes, sino a su legitimidad para el matrimonio en
virtud de una prohibición legal.
Antes
de empezar:
No
toda nulidad matrimonial nace de un impedimento
Conviene situar
bien esta entrega dentro del mapa general de la nulidad matrimonial.
Un matrimonio
puede ser nulo por varias razones:
Puede ser nulo por
impedimento, cuando existe una circunstancia que hace inhábil a la
persona para casarse válidamente.
Puede ser nulo por
vicio del consentimiento, por ejemplo, por falta de uso de razón, grave
defecto de discreción de juicio, incapacidad para asumir las obligaciones
esenciales del matrimonio, error, dolo, simulación, condición, violencia o
miedo grave.
Y puede ser nulo
por defecto de forma, por ejemplo, cuando el matrimonio se celebra sin
la asistencia válida del Ordinario del lugar, del párroco o de un delegado
competente, o cuando hay un problema grave en el mandato del procurador.
En esta entrega no
vamos a tratar todas las causas de nulidad. Nos centramos solo en los impedimentos
matrimoniales, regulados principalmente en los cánones 1083-1094.
Dicho de manera
sencilla:
Hoy no hablamos de
todos los motivos por los que un matrimonio puede ser nulo; hablamos solo de
aquellas situaciones que hacen que una persona no pueda casarse válidamente si
el impedimento no se resuelve conforme al derecho.
Para los novios
1.-
“Nos queremos” es necesario,
pero
no siempre basta
Para casarse por
la Iglesia hace falta amor, libertad y consentimiento verdadero.
Pero también hace
falta que los contrayentes sean jurídicamente hábiles para contraer
matrimonio.Esto puede sonar frío, pero no lo es. Significa que no basta con
querer casarse; hace falta poder casarse válidamente.
Por eso, en el
expediente se pregunta por edad, parentesco, matrimonios anteriores, Bautismo,
votos religiosos, órdenes sagradas, adopción y otras circunstancias.
No es curiosidad. No
es desconfianza. No es burocracia sin alma. Es responsabilidad pastoral y
jurídica.
La Iglesia quiere
evitar que se celebre un matrimonio que después pueda estar afectado en su
validez.
2.-
No todo obstáculo es impedimento
Aquí conviene
aclarar una confusión frecuente. Una cosa es una dificultad pastoral y
otra cosa es un impedimento matrimonial.
Puede haber
tensiones familiares, oposición de los padres, heridas afectivas, problemas
económicos, dudas sobre la madurez o necesidad de acompañamiento. Todo eso
puede ser importante, pero no siempre constituye un impedimento matrimonial en
sentido jurídico.
Un impedimento, en
cambio, es una situación que el derecho reconoce expresamente como causa de
inhabilidad para contraer matrimonio válido.
Dicho de modo
sencillo:
No todo problema impide casarse; pero algunos problemas sí pueden impedir
casarse válidamente.
El expediente
existe, entre otras cosas, para distinguir una cosa de la otra.
3.-
Los impedimentos no se inventan
Esta idea es muy
importante. Como los impedimentos restringen el derecho a casarse, no pueden
inventarse ni ampliarse por analogía.
Solo son
impedimentos aquellos que el derecho establece como tales. Por tanto, si una
situación no está prevista como impedimento, no debe tratarse como si lo fuera.
Podrá exigir
prudencia, diálogo, acompañamiento, licencia, consulta o discernimiento
pastoral. Pero no debe llamarse impedimento si jurídicamente no lo es.
4.-
No todos los impedimentos se solucionan igual
A veces se piensa: “Si hay
impedimento, se pide dispensa y ya está”. No siempre. Hay impedimentos que
pueden ser dispensados por la autoridad competente. Otros están reservados a la
Sede Apostólica. Otros no se dispensan nunca. Y otros no se resuelven con
dispensa, sino comprobando que el impedimento no existe o que ha cesado
legítimamente.
Por eso, la
pregunta correcta no es solo: “¿Hace falta dispensa?” La
pregunta completa es: ¿Qué impedimento hay?, ¿qué canon lo regula?, ¿si
es dispensable?, ¿quién puede dispensarlo y qué debe constar en el expediente?
Impedimentos
que nacen de circunstancias personales
1.-
Impedimento de edad
Canon 1083 CIC
El canon 1083
establece que no puede contraer matrimonio válido el varón antes de los
dieciséis años cumplidos ni la mujer antes de los catorce años cumplidos.
El mismo canon
permite que la Conferencia Episcopal establezca una edad superior para la
celebración lícita del matrimonio.
Para los novios,
la idea es sencilla:
Si uno de los contrayentes es menor, el expediente no puede tratarse como un
expediente ordinario más.
Aquí hay que mirar
edad exacta, madurez, libertad, consentimiento, situación familiar, normativa
civil, posible presión del entorno y normas diocesanas.
No basta con
decir: “Los padres están de acuerdo”. Ni tampoco: “Se quieren mucho”.
Cuando aparece una
persona menor, conviene consultar con la autoridad competente antes de avanzar.
En la práctica,
especialmente en España, si alguien no ha alcanzado la mayoría de edad civil,
el expediente exige una prudencia especialísima. No se trata de negar el
matrimonio sin más, sino de comprobar si realmente existen madurez, libertad,
estabilidad y condiciones jurídicas suficientes.
2.-
Impedimento de impotencia antecedente y perpetua
Canon 1084 CIC
El canon 1084
establece que la impotencia antecedente y perpetua para realizar el acto
conyugal hace nulo el matrimonio por su misma naturaleza.
Pero el mismo
canon añade dos precisiones muy importantes_
Primera: Si el
impedimento es dudoso, no se debe impedir el matrimonio mientras persista la
duda.
Segunda: La esterilidad
no prohíbe ni dirime el matrimonio.
Dicho de forma
sencilla:
Impotencia no es lo mismo que esterilidad. La esterilidad no impide
casarse.
La impotencia
antecedente y perpetua, en cambio, afecta a la validez del matrimonio.
Este asunto exige
enorme delicadeza. No se trata de convertir el expediente en una investigación
íntima o morbosa. Pero si aparece una cuestión seria, objetiva y anterior al
matrimonio, debe tratarse con prudencia, respeto y consulta a la autoridad
competente.
Impedimentos
que nacen de causas jurídicas
3.-
Impedimento de vínculo o ligamen
Canon 1085 CIC
El canon 1085
establece que atenta inválidamente matrimonio quien está ligado por el vínculo
de un matrimonio anterior, aunque ese matrimonio no haya sido consumado.
Añade además que,
aunque el matrimonio anterior sea nulo o haya sido disuelto por cualquier
causa, no es lícito contraer otro antes de que conste legítimamente y con
certeza la nulidad o disolución del precedente.
Este es uno de los
puntos más importantes del expediente matrimonial.
Para los novios: Estar
divorciado civilmente no significa automáticamente estar libre para casarse por
la Iglesia. Puede haber divorcio civil y seguir existiendo vínculo
matrimonial ante la Iglesia. Por eso, cuando alguien estuvo casado antes, no
basta con decir: “Ya estoy divorciado”.
La pregunta
verdadera es:
¿Consta legítimamente y con certeza que esta persona está libre de vínculo
matrimonial anterior?
Si no consta, no
se debe avanzar como si fuera un expediente ordinario.
Este impedimento
no se resuelve con una dispensa ordinaria. Se resuelve comprobando que no
existe vínculo anterior, o que el vínculo terminó por muerte, o que consta
legítimamente la nulidad o disolución del matrimonio precedente en los casos
previstos por el derecho.
4.-
Impedimento de disparidad de cultos
Canon 1086 CIC
El canon 1086
establece que es inválido el matrimonio entre una persona bautizada en la
Iglesia católica —o recibida en ella— y una persona no bautizada, si no se
obtiene la dispensa correspondiente.
El mismo canon
remite a las condiciones de los cánones 1125 y 1126 para que pueda concederse
la dispensa.
Aquí hay que
distinguir bien:
Persona bautizada no católica no es lo mismo que persona no bautizada.
Si la otra parte
está bautizada en otra Iglesia o comunidad cristiana, hablamos normalmente de
matrimonio mixto, que exige licencia.
Si la otra parte
no está bautizada, hablamos de disparidad de cultos, que es impedimento
dirimente y exige dispensa.
Por eso la
documentación bautismal no es un detalle secundario. Puede cambiar todo el
cauce del expediente.
La pregunta no
debe ser solo:
“¿Tiene religión?”
La pregunta
decisiva es:
¿Está bautizada válidamente esta persona?
5.-
Impedimento de orden sagrado
Canon 1087 CIC
El canon 1087
establece que atentan inválidamente matrimonio quienes han recibido órdenes
sagradas. Este caso no es frecuente, pero es muy serio.
Si una persona ha
recibido el diaconado, el presbiterado o el episcopado, el expediente no puede
tramitarse como ordinario.
Debe comprobarse
documentalmente su situación canónica y debe intervenir la autoridad
competente.
Además, según el
canon 1078 §2, la dispensa del impedimento que proviene de las sagradas órdenes
está reservada a la Sede Apostólica.
Aquí no sirven las
frases vagas:
“Fue cura hace años”. “Dejó el ministerio”. “Ya no ejerce”.
Hay que saber
exactamente cuál es su situación canónica.
6.-
Impedimento de voto público perpetuo
de
castidad en instituto religioso
Canon 1088 CIC
El canon 1088
establece que atentan inválidamente matrimonio quienes están vinculados por
voto público perpetuo de castidad en un instituto religioso.
Aquí no basta con
preguntar si alguien “fue religioso” o “estuvo en un convento”.
Hay que saber si
existe actualmente un vínculo jurídico por voto público perpetuo de castidad y
cuál es la situación canónica de la persona.
Además, si el
impedimento procede del voto público perpetuo de castidad en un instituto
religioso de derecho pontificio, la dispensa está reservada a la Sede
Apostólica, según el canon 1078 §2.
La pregunta
práctica es:
¿La persona está realmente libre de ese vínculo religioso o sigue
jurídicamente obligada por él?
Impedimentos
que nacen de delitos
7.-
Impedimento de rapto
Canon 1089 CIC
El canon 1089
establece que no puede haber matrimonio entre un hombre y una mujer raptada o
al menos retenida con miras a contraer matrimonio con ella, a no ser que
después la mujer, separada del raptor y hallándose en lugar seguro y libre,
elija voluntariamente el matrimonio.
Aunque este
supuesto pueda parecer excepcional o antiguo, la idea de fondo sigue siendo
muy actual: No puede haber verdadero matrimonio donde falta verdadera
libertad.
El rapto o la
retención revelan una situación en la que la libertad queda gravemente
comprometida. Por eso, en la práctica del expediente, el punto esencial no es “arreglar
un papel”, sino comprobar si la persona está realmente libre.
Si en el
expediente aparece coacción, retención, miedo grave, presión familiar intensa,
manipulación o violencia, no se debe seguir adelante sin aclararlo.
El expediente
matrimonial debe proteger especialmente la libertad del consentimiento.
8.-
Impedimento de crimen
Canon 1090 CIC
El canon 1090
contempla el impedimento de crimen. Se refiere a quien, con el fin de contraer
matrimonio con una determinada persona, causa la muerte del cónyuge de esa
persona o de su propio cónyuge.
También afecta a
quienes, con cooperación mutua física o moral, causaron la muerte del cónyuge.
Es un supuesto
extremo, pero el Código lo contempla.
La dispensa de
este impedimento está reservada a la Sede Apostólica, según el canon 1078 §2. Aquí
el derecho protege de manera radical la justicia, la vida y la verdad del
matrimonio.
Impedimentos
de parentesco
9.-
Impedimento de consanguinidad
Canon 1091 CIC
La consanguinidad
es el parentesco que existe entre quienes están unidos por la sangre: porque
una persona desciende de otra, o porque ambas proceden de un tronco común.
El canon 1091
establece que, en línea recta, es nulo el matrimonio entre todos los
ascendientes y descendientes: padres, hijos, abuelos, nietos, etc.
En línea
colateral, es nulo hasta el cuarto grado inclusive.
Dicho de forma
sencilla:
No basta con decir “somos familia, pero lejana”. Hay que saber
exactamente qué parentesco existe.
Conviene
distinguir:
en línea recta:
padre e hija, madre e hijo, abuelo y nieta, abuela y nieto;
en segundo grado
colateral: hermanos;
en tercer grado
colateral: tío y sobrina, tía y sobrino;
en cuarto grado
colateral: primos hermanos.
El canon 1078 §3
establece que nunca se concede dispensa de la consanguinidad en línea recta ni
en segundo grado de línea colateral.
Por tanto: No todo
parentesco puede dispensarse.
En cambio, en
tercer y cuarto grado de línea colateral puede ser posible la dispensa por la
autoridad competente, según el caso y la normativa aplicable.
Para quien
tramita, hay que reconstruir la relación familiar:
quién es el
antepasado común;
si el parentesco
es en línea recta o colateral;
qué grado existe;
si hace falta
árbol genealógico;
si la dispensa es
posible;
quién debe
concederla;
qué documentación
debe incorporarse al expediente.
En este punto, un
error de cálculo no es un detalle menor.
10.-
Impedimento de afinidad
Canon 1092 CIC
La afinidad es el
parentesco que nace del matrimonio válido entre una persona y los consanguíneos
de su cónyuge.
Por ejemplo, los
cuñados son afines en segundo grado de línea colateral.
Ahora bien, el
canon 1092 establece que la afinidad dirime el matrimonio solo en línea
recta y en cualquier grado.
Esto significa que
no toda afinidad impide el matrimonio, sino aquella que el derecho señala
expresamente.
Ejemplos claros de
afinidad en línea recta serían:
suegro y nuera;
suegra y yerno;
padrastro e
hijastra, si la relación procede jurídicamente del matrimonio válido
correspondiente;
madrastra e
hijastro, según el caso.
Si aparece una
relación familiar nacida de un matrimonio anterior, no conviene improvisar. Hay
que determinar si se trata de línea recta o colateral y si existe realmente
impedimento.
11.-
Impedimento de pública honestidad
Canon 1093 CIC
El impedimento de
pública honestidad surge del matrimonio inválido después de instaurada la vida
en común, o del concubinato notorio o público.
Según el canon
1093, este impedimento dirime el matrimonio en el primer grado de línea recta
entre el varón y las consanguíneas de la mujer, y viceversa.
Dicho de forma
sencilla:
Puede haber una convivencia pública anterior que, aunque no haya sido
matrimonio válido, genere un impedimento con determinados parientes cercanos de
la otra persona.
Por ejemplo, puede
afectar a situaciones en las que una persona pretende casarse con la madre o la
hija de quien fue su conviviente en una relación pública, o viceversa.
Es un impedimento
menos conocido, pero puede aparecer en situaciones familiares complejas.
En estos casos, el
expediente debe consultar siempre.
12.-
Impedimento de parentesco legal por adopción
Canon 1094 CIC
El parentesco
legal es el parentesco que nace de la adopción.
El canon 1094
establece que no pueden contraer válidamente matrimonio entre sí quienes están
unidos por parentesco legal proveniente de la adopción, en línea recta o en
segundo grado de línea colateral.
Por tanto, no
basta con decir:
“No somos familia de sangre”.
La adopción
también puede crear impedimento.
Hace nulo el
matrimonio:
en cualquier grado
de línea recta;
y en segundo grado
de línea colateral.
Si existe
adopción, debe decirse desde el principio y acreditarse documentalmente.
Algunas
claves para entender bien los impedimentos
1.-
Los impedimentos restringen el derecho a casarse
El derecho a
contraer matrimonio, tradicionalmente llamado ius connubii, es un
derecho importante.
Por eso, cuando el
derecho establece impedimentos, está limitando un derecho.
Y toda limitación
de un derecho debe entenderse con rigor.
Esto tiene una
consecuencia práctica muy importante: No se pueden añadir impedimentos que
el derecho no establece.
Si una situación
no está contemplada como impedimento, no debe tratarse como si lo fuera.
Podrá exigir
prudencia, acompañamiento, licencia, consulta o discernimiento pastoral, pero
no debe llamarse impedimento si jurídicamente no lo es.
2.-
Los impedimentos no se presumen
Otra idea
importante:
Los impedimentos no se presumen. Deben comprobarse. No basta con
rumores, sospechas o frases imprecisas.
Por ejemplo:
“Creo que son
parientes”.
“Me parece que
estuvo casado”.
“Dicen que fue
religioso”.
“Alguien
comentó que no está bautizado”.
Nada de eso basta
por sí mismo. El expediente debe comprobar hechos, documentos y declaraciones. Y,
si hay duda seria, debe consultarse con la autoridad competente.
3.-
Impedimento absoluto e impedimento relativo
Hay impedimentos
que son absolutos, porque impiden contraer matrimonio con cualquier
persona mientras subsisten.
Por ejemplo:
vínculo
matrimonial anterior;
orden sagrado;
voto público
perpetuo de castidad.
Y hay impedimentos
que son relativos, porque impiden contraer matrimonio con una persona
determinada.
Por ejemplo:
consanguinidad;
afinidad;
pública
honestidad;
parentesco legal;
crimen;
disparidad de
cultos, respecto de la concreta relación entre parte católica y parte no
bautizada.
Esta distinción
ayuda mucho en la práctica.
No es lo mismo
decir:
“Esta persona no puede casarse con nadie mientras subsista este impedimento”,
que decir: “Esta persona no puede casarse con esta persona concreta por la
relación que existe entre ambas”.
4.-
Impedimento perpetuo e impedimento temporal
También puede
distinguirse entre impedimentos perpetuos y temporales.
Un impedimento
perpetuo no cesa por el simple paso del tiempo.
Un impedimento
temporal puede desaparecer si cambia la situación.
Por ejemplo, la
edad insuficiente cesa cuando la persona alcanza la edad requerida.
En el caso del
rapto o retención, el obstáculo cesa cuando la persona queda separada del
raptor, se encuentra en lugar seguro y libre, y elige voluntariamente el
matrimonio.
Esta distinción
evita un error práctico: Pensar que todo se resuelve con dispensa. A veces no
hace falta dispensa; lo que hace falta es comprobar que el impedimento ha
cesado.
5.-
Impedimento cierto e impedimento dudoso
Puede haber
impedimentos ciertos y dudosos.
Un impedimento es
cierto cuando puede afirmarse su existencia sin temor prudente a equivocarse.
Es dudoso cuando
no se puede afirmar con seguridad.
La duda puede ser
de hecho, de derecho o de hecho y de derecho.
Esto tiene mucha
importancia práctica. Por ejemplo, en materia de impotencia, el canon 1084 §2
indica expresamente que, si el impedimento es dudoso, no debe impedirse el
matrimonio mientras persista la duda.
Ahora bien, no
toda duda se resuelve igual.
Si afecta a
cuestiones graves, a la libertad de estado, al vínculo anterior, a la
consanguinidad en grados no dispensables o a situaciones especialmente
delicadas, debe procederse con especial prudencia y consulta.
Quién
puede dispensar
Cánones 1078-1082
CIC
No todos los
impedimentos se resuelven del mismo modo.
El canon 1078 §1
establece que el Ordinario del lugar puede dispensar de todos los impedimentos
de derecho eclesiástico, salvo aquellos cuya dispensa está reservada a la Sede
Apostólica.
El canon 1078 §2
reserva a la Sede Apostólica tres supuestos especialmente graves:
el impedimento que
proviene de las sagradas órdenes;
el impedimento que
proviene del voto público perpetuo de castidad en instituto religioso de
derecho pontificio;
el impedimento de
crimen.
El canon 1078 §3
establece que nunca se concede dispensa de la consanguinidad en línea recta ni
en segundo grado de línea colateral.
Por tanto, el
camino correcto es este: Primero se identifica el impedimento; después se
ve si es de derecho eclesiástico o no; después se comprueba si es dispensable;
y finalmente se determina quién puede dispensarlo.
Cánones
1079 y 1080 CIC: Casos extraordinarios
Los cánones 1079 y
1080 contemplan situaciones extraordinarias, como el peligro de muerte o el
descubrimiento de un impedimento cuando ya está todo preparado para la boda y
no puede retrasarse sin peligro de daño grave.
Pero estas normas
no deben utilizarse como solución ordinaria para expedientes mal preparados.
La regla pastoral
y jurídica debe ser otra: Detectar el impedimento a tiempo, consultar a
tiempo y resolverlo antes de fijar o confirmar la celebración.
Para quien tramita el expediente
1.-
La pregunta clave: ¿Hay algún impedimento?
El expediente
matrimonial debe ayudar a descubrir si existe alguna circunstancia que impida
la celebración válida o lícita del matrimonio.
La pregunta
práctica es:
¿Estoy ante un expediente ordinario o ante un caso que debe consultarse o
remitirse?
Si aparece un
posible impedimento, no conviene seguir rellenando papeles como si nada.
2.-
No confundir impedimento, licencia y prohibición
Aquí conviene
mucha precisión.
Un impedimento
dirimente afecta a la validez del matrimonio. Es el caso de los
impedimentos de los cánones 1083-1094.
Una licencia
puede ser necesaria para celebrar lícitamente en determinadas situaciones,
aunque no siempre estemos ante un impedimento dirimente. Por ejemplo, en el
matrimonio mixto se necesita licencia, mientras que en la disparidad de cultos
se necesita dispensa.
Una prohibición
puede venir del Ordinario del lugar en un caso particular. El canon 1077
permite al Ordinario prohibir temporalmente un matrimonio por causa grave; solo
la autoridad suprema puede añadir a esa prohibición una cláusula dirimente.
No distinguir
estas categorías puede generar errores serios.
Una cosa es decir: “Este
matrimonio sería inválido si no se dispensa el impedimento”. Y otra muy
distinta: “Este matrimonio requiere licencia para celebrarse lícitamente”.
Y otra más: “Este
matrimonio está prohibido temporalmente por causa grave”.
3.-
Cómo trabajar un caso con posible impedimento
Cuando aparece un
posible impedimento, conviene seguir este orden:
primero,
identificar el hecho: edad, parentesco, vínculo anterior, no Bautismo, votos,
órdenes, adopción;
segundo, localizar
el canon correspondiente;
tercero, comprobar
si el impedimento existe realmente;
cuarto, ver si es
dispensable;
quinto, determinar
quién puede dispensarlo;
sexto, reunir la
documentación;
séptimo, no fijar
ni confirmar fecha hasta que el expediente esté jurídicamente claro.
El expediente no
debe correr más que la verdad.
4.-
Qué debe constar cuando se pide dispensa
Cuando se solicita
una dispensa, debe quedar claro: quiénes son los contrayentes; qué
impedimento existe; qué canon se aplica; cómo se ha comprobado el impedimento; qué
causa se invoca; qué documentos se aportan; qué autoridad debe concederla; si
hay cauciones; si hay árbol genealógico; si hay informes complementarios; si la
dispensa afecta a la validez o a la licitud; si la dispensa se ha concedido
antes de la celebración.
La dispensa no es
una fórmula decorativa.
Es el acto
jurídico que permite celebrar en un caso que, sin ella, no podría seguir
adelante válidamente o lícitamente.
5.-
Documentación especialmente útil
Según el
impedimento, puede ser necesario incorporar al expediente: certificados de
nacimiento; partidas de Bautismo recientes; certificaciones de matrimonio
anterior; sentencias o decretos de nulidad; certificados de defunción; árbol
genealógico; documentación civil de adopción; certificados o documentos
relativos a estado religioso; documentación sobre órdenes sagradas o dispensa
recibida; cauciones en caso de disparidad de cultos; informes del párroco; solicitud
formal de dispensa; respuesta escrita de la autoridad competente.
No se trata de
acumular papeles, sino de probar correctamente la situación.
Errores frecuentes
Un error frecuente es pensar que,
porque los novios se quieren, cualquier impedimento “se arregla”
automáticamente.
Otro error es llamar
impedimento a cualquier dificultad pastoral o familiar.
También es un
error
tratar el parentesco de forma imprecisa: “son primos”, “son familia”, “algo
lejanos”, sin calcular bien línea y grado.
Otro error serio es no remitir a
la autoridad competente cuando aparece un menor, un vínculo anterior,
disparidad de cultos, votos, órdenes sagradas, adopción o una situación
reservada.
También es un
error
pedir una dispensa sin explicar bien la causa o sin aportar la documentación
necesaria.
Otro error es pensar que la
dispensa sirve para todo.
No sirve para
todo.
También es un
error
confundir matrimonio mixto y disparidad de cultos: el primero exige licencia;
la segunda exige dispensa.
Y un error
pastoral
sería presentar la dispensa como si fuera una trampa o un castigo.
La dispensa,
cuando es posible, no es una sospecha contra los novios: es el cauce jurídico
adecuado para que el matrimonio pueda celebrarse con seguridad.
Consejo práctico
Para los novios: Si hay
parentesco, adopción, matrimonio anterior, diferencia religiosa, minoría de
edad, votos, órdenes sagradas o cualquier situación especial, decidlo desde el
primer encuentro. Ocultarlo no facilita nada. Al contrario: puede complicar
gravemente el expediente.
Para quien tramita: Ante un posible
impedimento, no improvise. Identifique el impedimento, indique el canon
correspondiente, compruebe si es dispensable, determine quién puede
dispensarlo, reúna la documentación necesaria y consulte a la Curia, Vicaría
General o Notaría de Matrimonios antes de avanzar.
Advertencia prudente
Esta serie tiene
finalidad divulgativa y formativa. No sustituye el derecho universal de la
Iglesia ni las normas propias de cada diócesis.
Los impedimentos
matrimoniales deben tratarse con especial rigor, porque pueden afectar
directamente a la validez del matrimonio.
Ante parentesco,
edad menor, vínculo previo, disparidad de cultos, adopción, votos, órdenes
sagradas, dudas sobre libertad o cualquier situación no ordinaria, debe
consultarse con la autoridad eclesiástica competente.
Próxima entrega
En la próxima
entrada abordaremos una cuestión muy importante para el expediente:
Abandono de la fe,
prohibiciones, vetitum y casos del c. 1071 CIC
Veremos que no
todo lo que impide avanzar ordinariamente es un impedimento dirimente, y que
algunas situaciones no hacen nulo el matrimonio por sí mismas, pero exigen
licencia, autorización o especial prudencia antes de celebrar.

No hay comentarios:
Publicar un comentario